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Mano del escalador

¡Hola a tod@s! Hoy os traemos un post dónde abordaremos las principales lesiones asociadas a un deporte que ha ido cogiendo mayor popularidad en las ultimas décadas.
Este deporte es la escalada tanto deportiva como Boulder.

Pese a lo que muchos podéis pensar al tratarse de un deporte donde a priori parece existir un alto riesgo, la mayor parte de lesiones en los escaladores se deben a una sobrecarga generada por los volúmenes e intensidad de entrenamientos y competiciones más que a un traumatismo agudo, afectando a las extremidades superiores especialmente.
No obstante, también podemos encontrar lesiones en las extremidades inferiores debido a las posiciones forzadas especialmente durante los enganches de talón.

En lo referente a la cantidad de lesiones se ha descrito como la incidencia lesional es mucho menor a la de otros deportes. Recientemente, la Federación Internacional de Escalada de Competición Deportiva (IFSC) informó una incidencia lesiónal de 0,29 lesiones/ 1000h en la serie completa de la Copa del Mundo de 2012, que lejos queda de la incidencia en otros deportes como es el futbol donde se han reportado incidencias de 31 lesiones cada 1000h de juego.

En lo referente a las regiones lesionadas, observamos como la escalada deportiva y el Boulder se caracterizan por presentar la dificultad en cuanto a agarres pequeños y movimientos amplios que provocan grandes fuerzas de impacto en la extremidad superior.
Un estudio mencionó que el 67% de 604 lesiones se referían a la extremidad superior, mientras que los politraumatismos o los eventos fatales representaron menos del 1%.

Particularmente, observamos grandes cargas en los huesos de los dedos de la mano, que abarcan las diferentes articulaciones y los tejidos blandos de alrededor que conducen a adaptaciones impresionantes.
Después de 10-15 años de escalada intensiva, el grosor cortical de las falanges media y distal aumenta hasta en un 50%.
Además, los tejidos blandos se someten a distintas adaptaciones con un aumento del grosor de hasta el 100% de las poleas del tendón flexor, las cápsulas articulares, las placas palmar y los ligamentos colaterales para resistir altas exigencias que implican este deporte.

Entre todas las lesiones de los dedos, las relacionadas con la vaina del tendón flexor son las más comunes.
La posición de agarre en garra donde las articulaciones interfalangicas proximales se flexionan 90-110° y las interfalangicas distales se encuentran hiperextendidas es una presa típica de los escaladores que se utiliza por encima del 90% de actividad deportiva.
Esta posición genera mucha tensión en las poleas flexoras y pude acabar rompiéndolas tras lo cual el escalador puede llegar a oír un fuerte chasquido.
Por lo general, solo una de las poleas del tendón flexor se rompe, habitualmente la polea A2 o la A4.
El despegue del tendón se visualiza mejor mediante ecografía o resonancia magnética.
La rotura de una sola polea (A2 o A4 con o sin A3) se trata principalmente de forma conservadora, ya que se ha demostrado que con el tratamiento no quirúrgico conseguimos recuperar la funcionalidad.
El tiempo de cicatrización es de entre 2 y 3 meses y se puede esperar una carga completa después de 4 a 6 meses.

La tenosinovitis crónica de los tendones flexores es el segundo problema más común en los dedos de los escaladores.
Clínicamente, las poleas A2 o A4 se perciben como dolorosas al palpar.
Ecográficamente se puede observar una sinovitis de la polea similar a la de un dedo en gatillo.

Esperamos que os guste y no dudéis en solicitar cualquier tipo de información a través de nuestras vías de contacto: ander.baztan@alterfisioterapia.com , info@entrenaalacarta.net o llama al 660 63 12 71 .